miércoles, 14 de febrero de 2018

Sabores del Alto Turia

+ TURIA | Los recursos de la tierra siempre han estado muy presentes en las recetas de las tierras del interior de la provincia de Valencia
El Alto Turia ya es una referencia del turismo de interior tanto en la Comunitat Valenciana como a nivel nacional. Una comarca en la que cada pueblo es pionero en algún aspecto turístico.

Así Tuéjar destaca en las listas de destinos predilectos gracias a su azud, una de las mejores piscinas naturales de la Comunidad o a su turismo ornitológico; Aras de los Olmos y Titaguas pueden presumir de los mejores cielos, declarados recientemente reserva Start Light como destino privilegiado del turista astronómico; Chelva es desde hace años uno de los pueblos más hermosos y visitados de Valencia; y Benagéber está reconocido como uno de los municipios con mejores infraestructuras de senderos, sin contar esa “joya de la Serranía”, que es el embalse que lleva su nombre, referencia vacacional de grandes y pequeños. 

A nivel deportivo el Alto Turia se ha mostrado también como un escenario privilegiado para la práctica del deporte, tanto a nivel amateur como de eventos deportivos de primer nivel (Internacionales BTT en Chelva, carreras del circuito contra el cáncer,..); También a nivel cultural (festival Cinema Ciutadà, en Aras de los Olmos, Arrabal Cultural o Cuentantón en Chelva), lúdicos (Noche de las Velas en Titaguas) o tradicionales, como todas las fiestas que se celebran durante el año: San Antón, Carnaval, Pascua,…  Con todo, el Alto Turia dispone de un potencial turístico que ya está viendo como dobla población la mayoría de los fines de semana o en fechas vacacionales.
Para dar respuesta a la creciente demanda de turistas y visitantes que quieren conocer esta comarca del interior valenciano, los pueblos de la Mancomunidad están apostados por aumentar en número y calidad los establecimientos para alojamientos y de restauración.
Si antes era el bar del pueblo, donde podíamos comer una comida casera, hoy se puede disfrutar de una mayor oferta que va desde la comida tradicional hasta la comida más elaborada, de manera que se puede comer un menú más económico o degustar un plato singular que hará recordar gratamente la visita a las tierras de interior.
Dentro de las posibilidades culinarias siempre hay que tener en cuenta las referencias de la zona. Hablamos de las recetas tradicionales que han ido pasando generación tras generación y que constituyen una parte de la riqueza patrimonial de los pueblos del Alto Turia, donde siempre se han aprovechado los recursos de la tierra y donde se ha tenido muy en cuenta la temporada.
Esto da lugar a un gran abanico de propuestas culinarias que se pueden saborear durante todo el año. Destaca La Ollica de Pueblo que se hace en las cinco localidades, pero que en cada lugar tiene su punto particular. 

Entre los vecinos siempre le dirán al visitante que la de su pueblo es la mejor, pero tiene que ser el que la consume el que determine cuál le gusta más. Así que hay una buena razón para visita el Alto Turia cinco veces: probar las cinco alterativas a la Ollica, cuya base siempre es el cariño de un guiso de invierno que se hace a fuego lento, poco a poco, dejando que los ingredientes condimenten un caldo espero y reponedor a la par que nutritivo, pues combina hidratos de carbono, con las patatas, proteínas con las legumbres, verdura o la carne y grasa, la que deja el aceite de los olivos que se cultivan sobre todo en Chelva y Tuéjar. Lo mismo ocurre con el Gazpacho, que viene a ser una variante del Gazpacho Manchego, pero que se hace de forma distinta, si lo comes en Aras de los Olmos o en Titaguas. Las Gachas completarían la lista de los platos tradicionales que se preparan en todos los municipios que integran la Mancomunidad, pero a diferencia de la Ollica, que sí se puede encontrar en la oferta de la restauración actual de la zona, tanto el Gazpacho, como las Gachas, debe ser un momento puntual, cuando se puedan disfrutar. Las Gachas son un referente en las fiestas de Santa Catalina en Aras de los Olmos o San Antón en Titaguas, el Gazpacho se sigue haciendo para el matagorrino, a nivel familiar. Lo mejor es no quedarse sin probar estos placeres de la gastronomía local acudiendo a una de las fiestas o acordando una fecha con un vecino, que gustosamente hará los gazpachos y enseñará cómo hay que comerlos.
Dejando la comida tradicional, hoy en día podemos encontrar una cocina más de interior, si se le puede llamar así, que gusta mucho, en Los Tornajos, de Aras de los Olmos, donde combinar una cecina, con una trucha o un rabo de toro, harán las delicias de aquel que se atreva a disfrutar de una gran comida. Y digo atreverse y gran comida, porque las presentaciones gozan de abundancia y porque está todo tan bueno que siempre se come de más…
En Titaguas podemos seguir comiendo buenas carnes en la Tasca, donde elaboran unas presentaciones de carne al horno con ajos y hacen una apetitosa ensalada, en La Tasca o podemos encontrar una buena relación calidad – precio en un nuevo local, La Tabla, donde comer desde arroces valencianos hasta platos más ‘de pueblo’, como las migas, pasando por algunos más elaborados, todo ello con buena presentación. Ya en Tuéjar tenemos una mayor oferta y podemos encontrar desde menús del día a platos de caza, todo pasa por elegir lo que más apetece en cada momento y comer lo que más le guste al viajero. En Chelva pasa un poco más de lo mismo. 

Es una localidad a la que llegan muchos autobuses de turistas que van a pasar el día y ya han cerrado un precio por un menú, pero si se quiere disfrutar de la comida en un paraje único, nada como subir al Pico del Remedio y comer en el restaurante uno de sus arroces o disfrutar de uno de sus postres. Queda Benagéber, localidad que tiene un bar – restaurante donde es fácil sugerir las preferencias del comensal.
Pero si la idea es disfrutar del paisaje natural, urbano o de la visita, sin gastar mucho tiempo en la comida, lo mejor es hacer una parada en las muchas áreas recreativas que están repartidas en su mayoría, siguiendo el trayecto del río Turia o sus afluentes, donde siempre hay mesas, fuentes, espacios más planos,… donde comerse el bocadillo o lo que se traiga de casa. Incluso, si las condiciones meteorológicas lo permiten (hay que ver antes la situación de permiso o no para encender fuego), en estas zonas se puede hacer un ‘torrà’ con carne y embutido de la zona, con verdura de los huertos o con las setas que se puedan encontrar, siendo también uno de los grandes placeres que completarán una perfecta excursión o salida para conocer el Alto Turia

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