lunes, 25 de septiembre de 2017

"Aquí no se reclaman trenes más rápidos o modernos como en otros sitios"

+ TURIA | Vicente Lladró, redactor de Las Provincias, dedica un especial al problema del transporte público en la Serranía
VICENTE LLADRÓ- LAS PROVINCIAS Los alcaldes de los pueblos de la Serranía han pedido una vez más que se mejore el servicio de comunicaciones entre sus municipios y Valencia, así como con el hospital de Llíria, que es el centro que les corresponde. Y cuando hablan de comunicaciones se refieren al humilde autobús de línea, que tiene un único servicio diario: trayecto de ida por la mañana y de vuelta por la tarde. De modo que quienes no disponen de coche pasan verdaderos apuros para poder trasladarse cuando hay necesidad. Por ejemplo para ir al médico, jóvenes que estudian, urgencias de todo tipo...

Aquí no se reclaman trenes más rápidos o modernos como en otros sitios; no hay vías, nunca las hubo; sólo autobús, uno por día; y si lo pierdes, te chinchas; y si no te acopla la hora, también, haces tiempo donde sea; y para la vuelta te entretienes en la espera como puedas.
Mientras la Generalitat anda preguntándose -como el Gobierno central, como la Comisión Europea, como todos los gobiernos- sobre los motivos por los que los pueblos de comarcas del interior se quedan vacíos, entre tanto se apunta que se tiene que garantizar que internet llegue a todos los rincones, los alcaldes de la Serranía reclaman algo mucho más modesto y primordial: comunicaciones sí, internet por supuesto, y buena cobertura de móvil hasta en las aldeas, pero antes que nada el autobús, lo más perentorio es contar con medios públicos de transporte, porque las redes sociales no te llevan al oftalmólogo ni a cuidar de alguien en el hospital.
Sorprende que, meses después de que la Presidencia de la Generalitat anunciara la creación de una comisión para estudiar el problema del despoblamiento rural y proponer soluciones, se mantengan fallos tan estrepitosos en lo más elemental. Porque esto lo ve cualquiera, no hace falta vista de lince ni estar en ninguna lista de expertos: si un pueblo se queda sin medios de vida ni servicio médico al alcance, si cerraron las escuelas y encima no hay medio de transporte público, salvo un único autobús diario, y no todos los días, la gente se va a buscarse la vida a la urbe, no hace falta preguntarse más ni buscarle tres patas al gato.
Luego pueden hablar de las redes sociales, del internet de las cosas, de la globalización y de unos pocos artistas y escritores que buscan la quietud del medio rural, pero eso no es repoblar el campo ni va a servir para contener el éxodo. El despoblamiento que tanto se lamenta hoy supone la pérdida paulatina del tejido socioeconómico de los pueblos y eso no se recompone con esporádicas suplencias más o menos aisladas y elitistas, se supone que ha de ser recuperando estructuras, facilitando comodidades y evitando nuevos deterioros.
Lo del transporte público es esencial. En los pueblos de La Serranía quedan 18.000 habitantes. No irán a más si todo se reduce a retórica turística de fin de semana y un autobús al día.

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