jueves, 3 de agosto de 2017

ALTO TURIA… SIN IR MÁS LEJOS


La Mancomunidad del Alto Turia está integrada por cinco municipios del interior de la Comunidad Valenciana y se sitúa al norte de la comarca valenciana de La Serranía, siendo sus municipios integrantes, Aras de los Olmos, Benagéber, Chelva, Titaguas y Tuéjar.

Paisaje de Titaguas
La Mancomunidad del Alto Turia es una de las más antiguas de la Comunidad Valenciana con 31 años de historia. Su extensión aproximada es de 520 km2 y una población que ronda los 5.000 habitantes, con una de las densidades poblacionales más bajas de la Comunidad Valenciana. El territorio se caracteriza por su riqueza natural determinada por el paso del Turia que lo cruza de norte a sur y las gentes que lo habitan se caracterizan por su bondad y capacidad de acogida al visitante.
El clima en general del Alto Turia es de largos y fríos inviernos, en los que suele nevar, y cortos y no muy calurosos veranos, con lluvias estacionales en primavera y otoño. El paisaje se caracteriza por su hermosura cambiante según la época del año: en otoño el paisaje es una combinación de ocres y verdes que embellece enormemente el paisaje; en primavera, con los arboles en flor, se extiende una pincelada de luz por los campos de secano; en invierno se tiende un amplio manto blanco que la nieve lleva consigo; y en verano los atardeceres se cierran con el color del fuego.
Breves apuntes históricos

Históricamente estos pueblos han mantenido los vínculos propios de la vecindad, puesto que en muchos casos compartían usos territoriales como sistemas de riego o de explotación forestal. 
Pinturas rupestres en Titaguas
Esto se acentuó por el hecho de que Aras de los Olmos y Titaguas formaron parte del Término General de Alpuente, territorio de realengo, del que se segregaron y alcanzaron entidad de villa en 1729 y 1728 respectivamente. Por su parte Benagéber, Calles, Chelva, Sinarcas y Tuéjar integraban junto con algún otro municipio el Vizcondado de Chelva, un señorío que subsistió hasta el siglo XIX y que dejó su impronta en hechos como que estos pueblos no accedieron a la posesión de sus montes hasta su adquisición a su antiguo señor territorial en 1865.
El río Turia como eje vertebrador
La totalidad de estos municipios pertenece a la Cuenca Hidrográfica del Turia, concretamente a la zona media de la misma. De este modo, el río ha servido de nexo entre los diferentes pueblos por la importancia que tuvo en el pasado el transporte de madera y su influencia en la economía de la zona.
Embalse de Benagéber
El río reúne tramos bien conservados, estrechos rocosos y extensos bosques, con paisajes de gran belleza y diversidad de flora y fauna al tiempo que constituye el eje de la acción antrópica, de la riqueza cultural del área. Sus riberas han servido de asiento a molinos, huertas y viviendas, y su cauce superado por puentes ha conformado un modelo propio de poblamiento y explotación del territorio.
Su medio natural
Precisamente el medio natural, tan presente, ha sido decisivo para la configuración de la estructura económica y poblacional del área. Un territorio escabroso como éste ha condicionado la agricultura y la ganadería, actividades económicas fundamentales, de modo que la última ha tenido un papel relevante en el preponderante sector agrario. También la explotación forestal ha tenido una gran importancia a lo largo del tiempo. Pero además el territorio y su abrupta configuración ha condicionado la accesibilidad del área y como consecuencia, ha incidido en el escaso desarrollo de otras actividades como las industriales.
La actividad económica
Agricultura
Tradicionalmente esta zona ha tenido una economía básicamente agrícola, con presencia de un sector ganadero complementario, aunque otras actividades productivas como el transporte, el comercio, la artesanía, etc., tuvieron un papel relevante, en un contexto de pluriactividad. En la actualidad las actividades agrarias mantienen un importante papel en la zona, tanto por la riqueza que generan como por el empleo que sostienen, aunque comparten su preeminencia con otros sectores productivos. La pluriactividad constituye un elemento decisivo en la economía local, como sucede en otras áreas rurales.
Azud de Tuéjar
La agricultura del área es de carácter familiar y descansa sobre un elevado número de explotaciones, en su mayoría de dimensiones medias o pequeñas, en las que el autoempleo y la colaboración de los integrantes de la familia resulta decisiva para su sostenimiento. Predomina la agricultura de secano, centrada en el cultivo de la vid para vinificación y en menor grado el cereal, en Aras de los Olmos, Benagéber, y Titaguas; el olivo, localizado en Chelva y en menor grado en Tuéjar, así como el almendro presente en casi toda la zona, pero predominante en Tuéjar.
Barrio Judío de Chelva
En el minoritario regadío, representado por la extensa huerta tradicional que utiliza las aguas del río Tuéjar -Chelva y se extiende hacia Tuéjar y Chelva, predomina el cultivo de hortalizas, en gran parte destinadas a autoconsumo o consumo local. En las últimas décadas la ganadería intensiva ha adquirido mucha relevancia, de tal modo que Aras de los Olmos, Titaguas, y Tuéjar concentran un elevado número de granjas y constituyen una de las principales concentraciones ganaderas de la Comunidad Valenciana. En estos municipios existen numerosas explotaciones ganaderas que con carácter intensivo se dedican principalmente a la cría del ganado porcino pero también del aviar, concretamente a la producción de pollos de engorde y de huevos. La ganadería de la zona presenta una elevada participación sobre el conjunto de la producción ganadera valenciana. La existencia de una extensa masa forestal, una de las más extensas de la Comunidad Valenciana, representa una fuente de empleo en la zona, principalmente en tareas de vigilancia y mantenimiento.
Industria

La actividad industrial presenta un papel complementario al de otros sectores por su escasa implantación. Se localiza básicamente en Chelva, Titaguas y Tuéjar puesto que es muy escasa o inexistente en los restantes municipios. 
Tuéjar
Está representada por establecimientos mayoritariamente de reducidas dimensiones y de variada naturaleza entre los que predominan los vinculados a los sectores agroalimentario y textil, completados por otros como los de fabricación de materiales de construcción y de complementos a esta otra actividad.
La construcción, con tradicional implantación en la zona, constituye un sector productivo básico, una de las principales fuentes de empleo del área, con un desarrollo muy vinculado al creciente número de segundas residencias, y que bien representado en todos los municipios se ha desarrollado especialmente en Chelva.
Servicios
Las actividades del sector terciario, los servicios, son otro pilar económico. Emplean a un notable porcentaje de la mano de obra ocupada, especialmente en los municipios con mayor número de habitantes. La implantación de los servicios comerciales guarda relación con el volumen de población que con carácter estacional acoge cada municipio.
Centro Astronómico del Alto Turia-CAAT. Aras de los Olmos
El turismo aún no representa una actividad bien representada, si se exceptúa las numerosas estancias registradas en las áreas recreativas situadas en las inmediaciones del río Turia, pero sí resulta decisivo el poblamiento estacional asociado a las segundas residencias puesto que la incidencia sobre el sector servicios y la construcción es relevante. La actividad turística presenta muchas posibilidades para su desarrollo a corto y medio plazo.
Una sabrosa gastronomía
La gastronomía tradicional de la zona muestra las características propias de una zona de montaña con un clima con rasgos extremos. Destaca la presencia de varios platos cuya base son la harina y sus derivados como son el gazpacho, las gachas y las migas. También están representados los guisos como el cocido, la olla de pueblo, y el pucherico espeso.
Además es tradicional la elaboración de embutidos diversos y su conservación junto a otros derivados del cerdo en aceite, en la orza o jarra. Estos platos se completan con una variada repostería que incluye los mantecados, los rollos de aguardiente, la torta de almendras... En la zona se produce vinos tintos en Benagéber y Titaguas, y los afamados vinos blancos de Alto Turia en Aras de los Olmos y Titaguas.
Las fiestas: tradición y diversión
Mojiganga de Titaguas
El calendario festivo es variado, con algunas festividades comunes a otros pueblos y otras de índole local. Cronológicamente se inicia con la celebración de San Antón, el 17 de enero, destacando la fiesta de la población de Chelva donde se encienden un centenar de hogueras y tiene lugar el Empujón. Además se organiza un Festival de Narrativa (Cuentantón), al que le sigue el Carnaval, igual que en la población de Titaguas.
El 25 de abril se celebran las concurridas romerías de San Marcos en Aras de los Olmos y poco después los Mayos, con especial relevancia en Chelva, Titaguas y Tuéjar. El 15 de mayo San Isidro Labrador que se festeja en Benagéber. Otras festividades de relevancia son Las Cortesías de Titaguas el Domingo de Pascua, o la Romería a Santa Catalina en Aras de los Olmos el 25 de noviembre.
Entramoro en Aras de los Olmos
Las fiestas patronales tienen lugar en:
- Aras de los Olmos en honor a Santa Catalina durante la penúltima semana de agosto.
- Benagéber sobre el 15 de agosto a la Virgen de la Asunción, San Roque y los Santos de la Piedra
- Chelva a la Virgen del Remedio a finales de agosto.
- Titaguas al Jesús Nazareno y la Virgen del Remedio.
- Tuéjar en diciembre a la Inmaculada y San Diego de Alcalá mientras que también destacan en agosto las de San Cristóbal.
Además se celebran "Fiestas Gordas" cada siete años en Aras de los Olmos y Titaguas, donde se baila la danza ancestral de la “mojiganga” y cada cinco en Tuéjar, con entradas de moros y cristianos y otros actos singulares.
El Folklore: entre Aragón y Valencia
Estos municipios cuentan con un folklore muy similar entre ellos, en el que destaca la música tradicional representada por piezas como las jotas o seguidillas, de influencia aragonesa o valenciana. Destaca Titaguas puesto que es uno de los escasos pueblos en que se conserva el baile de la Mojiganga. Existen varias rondallas que contribuyen a la conservación y difusión de piezas tradicionales.
Iglesia de Chelva
Bajada de la Virgen en Titaguas
Museo Arqueológico de Chelva
Río Chelva
Réplica del Losillasaurus Giganteus, encontrado en la aldea de Losilla de Aras
Noche de las Velas, Titaguas

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