Solidarios a 1.000 kilómetros de distancia

+ TURIA | Vecinos de un pequeño pueblo de Galicia se movilizan para ayudar a la pequeña Claudia
Claudia es un bebé con una sonrisa eterna y una mirada muy viva. Nació hace ocho meses y reside con sus padres en Vilamarxant. Hace unos cinco meses, los médicos le diagnosticaron un tumor grave en la médula. No desarrolló todavía el cáncer, pero la niña no puede caminar y no tiene movilidad alguna de la cintura para abajo. Después de una complicada operación lograron extraerle la masa tumoral. Todo parecía ir bien, dentro de la gravedad. Nada más lejos de la realidad. NOTICIA : LA VOZ DE GALICIA

Los médicos le comunicaron a los padres, que el tumor se había reproducido en la médula. La familia se pasa el día viajando de Vilamarxant al Hospital La Fe de Valencia, donde Claudia ya ha recibido sus primeras sesiones de quimioterapia. Para agravar el problema, el bebé precisa de una especie de corsé para poder mantener la espalda alineada debido a la ausencia total de movilidad. Pero claro, estos tratamientos son tremendamente costosos y los progenitores no disponen de la cuantía económica necesaria para que Claudia tenga una buena calidad de vida, dentro de su estado grave de salud.
Pero las redes sociales no entienden de barreras, de distancia ni de tumores. Y a través de una página web y de la asociación Mi Princesa Claudia, sus más allegados quisieron dar a conocer su problema y, de paso, buscar la solidaridad allí donde haga falta.
Paula Figueroa reside en Xornes (Ponteceso) a unos 964 kilómetros de Vilamarxant. Un buen día, hace unas dos semanas, dio con la página de Facebook, Mi Princesa Claudia. «Me interesó lo que vi, me emocionó su caso y me puse en contacto con la persona que lleva la red social», apuntó. Quería cerciorarse de que no se trataba de un timo o una estafa. «Para nada, el caso de Claudia es real, tienen la plataforma registrada e, incluso tienen número de identificación fiscal a la vista de todo el mundo». Paula comentó lo que había visto y hablado de Claudia con su pareja, el podólogo carballés y natural de Sepúlveda (Segovia) Jesús Calleja; Eva Gundín Figueroa, residente también en Xornes, y Dolores Caamaño, una carballesa aficionada al deporte. Todos ellos empezaron a mover hilos y ya son unas sesenta personas, la mayoría de la comarca de Bergantiños, las que han mostrado su apoyo incondicional a Claudia.
En estas dos semanas, cada uno se las ha ingeniado como ha podido para participar de forma activa en esta buena causa. «Yo, por ejemplo, busco personas que me ayuden a elaborar pulseras solidarias», relató Paula Figueroa. Eva Gundín, por ejemplo, ya dejó claro a los suyos «que este ano non quero regalo polo Nadal. Que cada un aporte una contía, a que estime oportuno, e co que xunte vai para Claudia». Dolores Caamaño va mucho más allá Recurrió a la iwopi. Se trata de una aplicación móvil que busca contactar con empresas que colaboren con una buena causa a cambio de que haya personas que hagan sus donaciones en forma de kilómetros: «Ben a nado, ben correndo, ben camiñando, ben en bicicleta, como sexa». La causa de Claudia ya ha sido incluida en iwopi después de que fuese acreditado de forma fehaciente, con informes médicos incluidos, que lo que le sucede a la niña es real y no una estafa.
En la actualidad esos sesenta solidarios han colocado cuatro huchas para recaudar fondos: dos en Carballo, una en Cambre y otra en A Coruña. También hay una cuenta corriente a disposición de los interesados. Ahora Dolores, Paula, Eva y Jesús buscan el apoyo de una empresa que gestiona la recogida y tratamiento de tapones de plásticos. Y es que toda ayuda es poca

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