Día de naranjas y bendiciones en Alpuente

+ TURIA | La localidad honra a San Blas en una jornada llena de devoción y tradiciones
Día de San Blas. Día de devoción, de tradición, de 'hacer pueblo' y de rendir tributo a la historia propia. Los vecinos de Alpuente no faltaron a su cita con el patrón de la localidad en una mañana soleada en la que la liturgia, en todo su esplendor, ha vuelto a convertirse un año más en el centro de unos festejos invernales que ponen el acento en mantener vivas las tradiciones de la localidad.
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A las 12 de la mañana se inició la solemne misa en la iglesia parroquial (levantada sobre una antiquísima y primigenia ermita de San Blas en la Edad Media), llena a rebosar, con la imagen del Santo Obispo ya puesta en andas para la posterior procesión. Blasón en punta y repique de campanas a la salida de la comitiva para llevar la bendición de San Blas por el casco urbano en silencio, solemne y hierático como la misma efigie. Y de regreso, tras salva de pólvora, San Blas vuelve al templo entre algún 'viva' y mucha devoción.
Tal cual se narra, no serían estos festejos de San Blas en Alpuente sino uno más de los que ponen color y calor a este 3 de febrero, aquel por el que 'la cigüeña verás'. Sin embargo la tradición de la localidad del Alto Turia para esta jornada festiva tiene un sabor especial. El de las naranjas bendecidas que en este día se reparten.
"Es una tradición de toda la vida por San Blas", comenta a media voz uno de los asistentes mientras los feligreses se arremolinan alrededor del párroco para recibir la bendición de la reliquia. "Y es algo curioso pues aquí en Alpuente no tenemos naranjos".
La pequeña reliquia de San Blas es besada por los devotos y pasada por la garganta, como manda la catequesis taumatúrgica de este santo, patrón de otorrinolaringólogos y protector de voces y vocales contra la afonía. Mientras los vecinos van saliendo al exterior del templo van recibiendo sus naranjas, previamente pasadas por el agua bendita del hisopo.
"Algunos vecinos traen sus propias naranjas para que sean bendecidas. La gente le tiene mucha devoción a San Blas y creen en las naranjas benditas. Eso sí, antiguamente, las naranjas benditas de este día eran las 'sanguinas', las rojas como la sangre. Ahora se han cambiado por las conocidas por todos".
La iglesia se va desalojando mientras las cajas de naranjas van reduciendo peso. "Lo que tienes que hacer con esta naranja", comenta otra mujer con orgullo, "es pasarla por la garganta para que te proteja de esos males y luego envolverla en periódico para que se seque. Y verás que nunca se pudren. Solo se secan. Así son de especiales estas naranjas de San Blas".
Sea cual sea la verdad o evangelio del asunto, este día de San Blas es naranja en Alpuente y mientras los vecinos sigan creyendo en sí mismos, lo seguirá siendo cada tres de febrero.




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