viernes, 16 de octubre de 2015

"Me hace más feliz cuidar todos los días de mis ovejas que tener un Mercedes”

+ TURIA | Entrevistamos en exclusiva a Emilio Guzmán, pastor de Chera, que a sus 81 años aún cuida de su pequeño rebaño. "Aquí en el campo, con ganas de trabajar, hay empleo"
La ruta de los pastores, una actividad que el Parque Natural de Chera-Sot de Chera viene realizando desde hace unos años contará este domingo 18 de octubre con un guía excepcional, Emilio Guzmán, pastor natural de Chera y nacido en 1934, que ha cumplido este pasado 10 de octubre 81 años.  (ENTREVISTA Y FOTOGRAFÍAS : RAFA DÍAZ)

Emilio Guzmán (Chera, 1934) celebró su 81 cumpleaños el pasado 10 de octubre. Descendiente de Aldaia por vía paterna y de Chera por la línea materna, Emilio ha ejercido como pastor durante más de medio siglo. Viudo desde el pasado verano, es padre de una hija (tuvo otro hijo pero murió de forma súbita a los 42 años). Emilio es una persona que desborda vitalidad, con su edad todavía cuida de un pequeño rebaño de 20 ovejas, a las que va a sacar todas las mañanas. “El bar me gusta poco, yo prefiero ir con el ganado”, sentencia con solemnidad.
Con más de 60 años como pastor a sus espaldas ha vivido varias épocas, en las que ha pasado por verdaderas calamidades, sobre todo en tiempos de la posguerra, en los que la necesidad fue enorme. A los 10 años ya ayudaba con su trabajo y a los 14 ya trabajaba a jornal. “Al principio iba con mi padre a lo que salía: hacíamos carbón, fornilla, pozos para plantar árboles, al esparto, a jornal a segar trigo, íbamos a la resina,… de todo, he hecho de todo”. Recuerda con humor que a los 14 años, la azada de trabajo que llevaba para trabajar pesaba más que él,  “comía poco y trabajaba mucho, no podía estar gordo. A la mili me fui con 55 kilos”. Esta época la recuerda como mala. “No teníamos dinero y siempre íbamos de fiado. Nos lo fiaban porque éramos muy trabajadores y cumplidores con los pagos”.
La necesidad y su enorme fuerza de voluntad le llevaron a tener sus primeras ovejas. “Tenía yo unos 12 o 13 años y nos enteramos de que un pastor de Villar de Olmos ofrecía  unas ovejas a medias, la mitad de los corderos que criaban para el amo y la mitad para el otro. Y como mi hermano y yo sabíamos por donde llevaba a las ovejas a pastar nos fuimos para allá. Hacía un frío tremendo, era invierno y en los montes de aquí arriba aún había nieve. Dimos muchas vueltas y no encontrábamos al pastor, todo el día caminando por esos picos. Casi anocheciendo encontramos por fin al pastor, que se sorprendió mucho al ver a dos “niños” por allí a esas horas. Pero a pesar de nuestra corta edad nos dio las ovejas, solo 12 o 13. Cuando bajamos a casa y vimos a mi madre nos preguntó de dónde veníamos, ya que no sabía donde habíamos estado todo el día y le dijimos que habíamos ido a por unas ovejas. 
No se lo creía y decía que como les iba a dar las ovejas a unos críos mocosos como nosotros. Le dijimos que fuese al corral para que las viera, que allí estaban. Y con esas 12 o 14 ovejas comenzamos hasta llegar a tener más de 100”. Aunque este no fue su primer contacto con el ganado. Cuando eran muy niños tenían una cabra en casa para criar cabritillos. Al principio dormían al raso, ya que no tenían ningún aprisco en el que refugiarse y para pasar la noche solamente contaban con una manta para cada uno. No logro imaginar ahora mismo a unos niños de 12 años yendo por el monte a comprar unas ovejas, realmente los tiempos y las personas hemos cambiado mucho.
"Llegarás a ser amo, dejarás de ser criado"
A partir de estas ovejas, que cuidó principalmente su hermano, consiguieron tener un ganado de unas 150 cabezas, pero a medias con aquel pastor. Mientras, Emilio seguía yendo a jornal con su padre, a las “faenas malas”. Comenta que su hermano no tenía temperamento para hacer esas faenas tan duras. Pero como tenía mucha energía y mucha vitalidad, dio un paso al frente y se decidió a tener su propio ganado. Le compró las primeras ovejas (10 en total) a  un pastor de la zona, al Tío Jacinto. Cuidaba su pequeño rebaño y el ganado del Tío Jacinto. Así y poco a poco fue haciéndose con su propio ganado, hasta que un día, el dueño de las ovejas le dio la “alternativa” y le dijo que estaba preparado para ser un gran pastor, “eres uno de los mejores que conozco” le dijo, “llegarás a ser amo, dejarás de ser criado”. Y desde entonces fue creciendo y creciendo su ganado, y a base de mucho trabajo, sacrificios y esfuerzo llegó a tener con unas 1500 cabezas. Por fin la vida le sonreía, tras muchas calamidades acabó reuniendo un buen patrimonio que legar a sus hijos, que eran dos. 
Las anécdotas que más recuerda son de sufrimiento, sobre todo las relacionadas con la meteorología. Nevadas, frío extremo, enormes tormentas,…
Los pastores de la zona, los Serranos, Camp de Turia, la plana Requena-Utiel, conocen a Emilio desde hace décadas. “Por mi casa han pasado todos los pastores de la zona, todos me conocen. Todas las trashumancias, cuando bajaban y subían, la posada de los pastores era mi casa”. Por Chera pasa la Vereda Real Alcarreña, que se usaba para el paso de ganado de tierras altas a las bajas en función de la estación.
"El pastoreo reactivaría la economía local"
Tras el fallecimiento de su hijo de 42 años y con 77 años tuvo que volver a hacerse cargo de nuevo de las ovejas. Por aquel entonces contaban con 1500 cabezas entre ovejas y cabras y dos empleados.
Ahora a los 81 años disfruta de una vida sencilla, austera, cuidando de sus ovejas. “Ahora estoy sólo y con muy poco paso el mes, seguro que no te lo crees pero con 50 euros puedo pasar el mes. Hago favores y la gente me los devuelve. Les doy la basura (estiércol) y ellos me dan patatas, aceite, tomates, coles,… de todo, no me falta de nada en la nevera”. “Hay personas a las que les encanta el dinero, así pueden comprar muchas cosas, como coches. La gente hace dinero y enseguida se lo gastan, se compran un Mercedes. Pero a mí me hace más feliz cuidar todos los días de mis ovejas que tener un Mercedes”.
Emilio defiende que el pastoreo, además de generar puestos de trabajo, que tanta falta hacen, es beneficioso para el medio ambiente. Las ovejas mantienen a raya al monte bajo, que es el que realmente causa los incendios, comenta Emilio. “Antes por debajo de los pinos podías andar derecho y sin pincharte, ahora no se puede ni pasar. Antes había un incendio y como la maleza medía un palmo lo apagaban enseguida. Como haya un incendio un día de estos va a llegar hasta las casas de Chera, ya verás”. Además comenta que el estiércol de las ovejas puede utilizarse en la agricultura, sustituyendo a los abonos químicos. Se podía combinar el pastoreo y la agricultura. “Se criaban muchos rebollones y baquetas (caracoles serranos), porque el monte estaba cuidado. La naturaleza necesita de unas cosas para las otras. Y el ganado le da mucha vida a lo que viene detrás. Y ahora está todo descuidado”. “Los pueblos ahora están despoblados. Antes la gente se iba a la capital porque era allí donde estaba el trabajo, pero ahora ya no hay trabajo. Aquí aun se puede trabajar de pastor, con el todoterreno es muy cómodo cuidar a las cabras; toda la gente amontonada en las capitales, allí no hay futuro, aquí en el campo con ganas de trabajar, hay empleo. Además toda la cadena que sigue al ganado, trasporte, mataderos,… se reactivaría”.
Emilio ve el futuro con pesimismo. Tanto para su oficio como para los jóvenes en general. Como pastor ya nadie quiere trabajar, a pesar de todo el paro que hay. Con la generación actual de pastores, que estará en una edad entre los 40-50 años, morirá el oficio, “no hay relevo”. Y eso que en la actualidad el oficio de pastor es algo mucho más sencillo y cómodo que en aquellos años, en los que no tenían ni naves, ni coche, ni ropa ni calzado adecuado. Incluso la comida, Emilio dice que los pastores almorzaban muy temprano, antes de que saliese el sol. “Comíamos unos gazpachos en el corral, nos echábamos una torta de gazpachos al zurrón y con eso pasábamos el día. Luego por la noche unas patatas con caldo y ya estábamos listos para el siguiente día”.”Pasábamos unos 6 meses en el monte, con una manta. Y si llovía y la manta se mojaba, pues con ella tenias que dormir”. Realmente ha cambiado muchísimo este oficio.
"Vuestros caprichos solo generan más gastos"
De la sociedad actual critica duramente los caprichos que tanto dinero cuestan. “Hay personas que ganan 400 o 500 euros y se lo gastan en la entrada del futbol, en el móvil, que estáis todos con el móvil todo el día pegados, el internet, el coche, la gasolina, el bar,…. Más gastos que ingresos, y eso no puede ser. Tenéis demasiados caprichos, son gastos que no generan dinero, solo generan más gastos”. 
“Una vez en la radio, hace ya muchos años, escuche a Juan Pablo II decir que cada día los ricos serán más ricos y los pobres más pobres, y tenía toda la razón. Mira como estamos ahora. Los dueños de las compañías esas de los móviles que lleváis deben de ser muy ricos. O los futbolistas, que cobran más ellos que todos los que van al campo a verlos”. “Está bien que los futbolistas cobren más porque saben pegarle mejor al balón, pero esas diferencias no son justas. Yo le tengo lástima a los jóvenes”.
Hemos venido aquí a hacerle una entrevista y nos acaba de dar una pequeña (gran) lección, somos una generación caprichosa, que se gasta el dinero en cosas inútiles que en realidad no nos aportan nada más allá del placer instantáneo. Así es Emilio. El pastor de Chera.





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