El bisonte europeo vuelve a La Serranía tras un viaje de 10.000 años
+ TURIA | Tres hembras y un macho
desembarcaron en la mañana de ayer en la Reserva de Valdeserrillas, en
Benagéber, en una jornada histórica para la comarca
La Reserva de Valdeserrillas, en el municipio de
Benagéber y en el abrupto corazón de la comarca de Los Serranos, vivió ayer uno
de sus días más especiales desde que fuera constituida como espacio medioambiental en 1972. Cuatro
bisontes europeos, tres hembras y un macho, desembarcaron en la Reserva tras
dos días de duro viaje desde Holanda.
Hacía más de 10.000 años que el bisonte europeo
(bison bonasus) no pastaba por estos parajes. Una historia plagada de idas y
venidas, y un destino casi siempre ligado a la mano humana, pues desde la
prehistoria (son mundialmente famosas las pinturas rupestres de la cueva de
Altamira, en Cantabria) el hombre y el bisonte han compartido hábitat y han
interactuado en sus territorios.
"El bisonte europeo es muy similar al que
observamos en esas pinturas", explica Carlos Álamo, técnico de la Reserva,
"aunque un poco más pequeño". En Pinilla del Valle, un yacimiento
prehistórico al norte de Madrid, el equipo de Juan Luis Arsuaga ha encontrado
numerosos restos óseos de aquel 'bison priscus' o bisonte prehistórico que
pueden dar más luz a la evolución de este emblemático animal del continente.
"El bisonte prehistórico era un animal extendido por toda Europa durante
el Holoceno, hacia el 10.000 a.C., y aunque no hay prueba documental de su
existencia en nuestra zona, es casi seguro que también habitaron estos lugares".
Viaje de regreso, pues, para estos cuatro
'pioneros' llegados desde Holanda, en un trayecto en el que sus cuidadores han
puesto todo el empeño por realizar el traslado con el menor sufrimiento para
los animales. "Ha sido un viaje duro para los bisontes, pues por su
envergadura no es fácil trasladarlos de un lugar a otro". Los cuatro
ejemplares han viajado bajo supervisión constante y sedados los 2.000
kilómetros que separan su anterior hábitat en los Países Bajos hasta la comarca
de Los Serranos.
"El objetivo es conseguir una rápida
adaptación al nuevo medio e iniciar un proceso de reproducción y cría en la
Reserva", confirma el técnico de Valdeserrillas. El bisonte europeo tiene
el hándicap de provenir de unos pocos ejemplares que se salvaron de la
extinción, y por ello existe un problema de consanguinidad. En estos momentos
existen unos 4.500 ejemplares en el mundo, un número que los pone al borde de
ser declarados en peligro de extinción. "Otro de los objetivos es fomentar
poblaciones de bisontes en diferentes lugares para evitar que, estando juntos
la mayor parte de los ejemplares, una enfermedad o una catástrofe climática,
sin ir más lejos, pueda diezmar la población y ponerlos en grave peligro de
supervivencia".
En la búsqueda de nuevos hábitats para el 'Bison
Bonasus', Fernando Morán, presidente de la Asociación del Bisonte Europeo y uno
de los grandes eruditos en el tema, lleva años 'rastreando' y visitando
reservas en nuestro país buscando hábitats para la reintroducción de la especie
en un territorio controlado. "Una de las primeras premisas de la
asociación presidida por Morán es la introducción del bisonte europeo en
espacios abiertos y en semilibertad". Así, la Reserva de Valdeserrillas se
convirtió en una gran opción para llevar a cabo este proyecto. Con el apoyo de
Rafael Darijo, alcalde de Benagéber, que se implicó desde el principio en el
programa de repoblación, y la apuesta de los gestores de la Reserva, con su
director Carlos Álamo a la cabeza, tras varios años de gestiones los nuevos
'serranos' aterrizaron ayer en su nueva residencia.
El bisonte europeo, al contrario que el
americano (bison bison) que tiene su hábitat en grandes praderas de pasto, se
adapta fácilmente a terrenos más abruptosy boscosos. "En las zonas altas
de Valdeserrillas existen también llanuras de pastos por lo que los animales
pueden moverse libremente por la Reserva en busca de alimento". Como
antaño, como nunca dejaron de hacerlo, el hombre y el bisonte han vuelto a ir
de la mano, diez milenios después para luchar en simbiosis por la salud de un
territorio.
Una buena noticia no solo para Benagéber y su
Reserva sino para toda la comarca de La Serranía, en lo que supone un incentivo
novedoso para el turismo medioambiental. Desde Valdeserrillas pondrán en marcha
un proyecto de visitas para los que quieran acercarse a conocer estos animales
espectaculares (central de reservas 605515653 o correo reservas@picturalia.es).
Queda un último problema, eso sí, que compete
tanto a las instituciones locales como a las provinciales y autonómicas. Lo
inhóspito de esta Reserva, enclavada en los cañones del Turia en el interior de
la provincia de Valencia, requiere de unos accesos y señalizaciones acordes a
la importancia del tesoro que guarda este cofre natural. El acceso por pistas
forestales (deterioradas por las lluvias torrenciales que a veces azotan la
comarca) es manifiestamente mejorable al igual que la propia señalización vial
de la Reserva.
Una oportunidad, de todos modos, para implicar a
los diversos agentes públicos e instituciones de la región para apostar por la
promoción de esta Reserva, única y hermosa en el corazón de La Serranía.
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