La aurora boreal vuelve a iluminar el Alto Turia

Una intensa tormenta geomagnética permitió observar auroras en distintos puntos del país, aunque la nubosidad asociada a la borrasca Harry impidió su visión en gran parte de la Comunitat Valenciana.

La pasada noche, España fue escenario de un fenómeno poco habitual en estas latitudes: la observación de auroras boreales. El episodio estuvo asociado a una fuerte tormenta geomagnética, provocada por una intensa eyección de masa coronal procedente del Sol, que impactó contra el campo magnético terrestre y generó auroras visibles mucho más al sur de lo habitual.

En la Comunitat Valenciana, la llegada de la borrasca Harry, con abundante nubosidad y precipitaciones, frustró la observación del fenómeno en la mayor parte del territorio. Sin embargo, las condiciones meteorológicas fueron favorables en puntos elevados y con cielos parcialmente despejados del interior, como el Alto Turia, donde sí pudo captarse el espectáculo.

Uno de los lugares privilegiados fue Aras de los Olmos, donde desde el Observatorio Forestal de la Travina se lograron fotografiar las auroras durante la noche. Las imágenes muestran tenues cortinas luminosas de tonos rojizos sobre el horizonte, un fenómeno extremadamente infrecuente en el Mediterráneo. Las fotografías, realizadas por el astrofotógrafo Joanma Bullón, fueron difundidas por Turismo Aras de los Olmos y han despertado un notable interés.

Según explican especialistas en astronomía y meteorología espacial, este tipo de auroras se producen cuando partículas cargadas del viento solar penetran en la magnetosfera terrestre y colisionan con los gases de la atmósfera, emitiendo luz. En los últimos días, el Sol ha registrado una actividad elevada, con varias llamaradas y eyecciones que han intensificado la interacción con la Tierra, dando lugar a una de las tormentas electromagnéticas más relevantes de los últimos años.

Aunque en latitudes como la valenciana las auroras suelen ser invisibles o apenas perceptibles, la combinación de una tormenta geomagnética intensa y cielos despejados permitió su detección desde enclaves con baja contaminación lumínica. En este sentido, Aras de los Olmos vuelve a consolidarse como un referente del astroturismo, un auténtico “balcón a las estrellas”, gracias a la calidad de su cielo nocturno.

Los expertos señalan que este tipo de episodios pueden repetirse mientras continúe la actual fase de alta actividad solar, aunque recuerdan que su visibilidad depende en gran medida de las condiciones meteorológicas locales. En esta ocasión, la borrasca Harry actuó como un filtro natural en buena parte de la Comunitat Valenciana, dejando el privilegio de la observación en manos de unos pocos puntos del interior.

El fenómeno ha servido, una vez más, para poner de relieve el valor científico, turístico y divulgativo de los observatorios del Alto Turia, capaces de captar eventos excepcionales que conectan directamente el territorio rural valenciano con los grandes procesos que tienen lugar en el espacio.

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