Los vecinos de los pueblos de la DANA aparcan en alto sus vehículos para protegerlos de una posible riada

 

Ante la alerta roja por lluvias torrenciales en la provincia de València, numerosos vecinos de municipios como Castellar-Oliveral o Catarroja han optado por aparcar sus coches en zonas elevadas, tratando de evitar que el agua arrase con ellos como ocurrió en la trágica DANA de octubre de 2024, que inutilizó más de 100.000 vehículos.

Los puentes, improvisados aparcamientos

Durante la tarde de este domingo, las imágenes tomadas en los puentes de Castellar-Oliveral y Catarroja reflejan una estampa que empieza a repetirse en varias localidades de l’Horta Sud. Decenas de coches han sido estacionados en lo alto, en un intento de protegerlos frente a posibles riadas y evitar que el agua los arrastre como sucedió hace once meses. Una vez asegurados sus vehículos, los vecinos regresan caminando a sus casas, conscientes de que el esfuerzo puede significar la diferencia entre perder o salvar sus medios de transporte.

Una medida que busca evitar otra catástrofe

La experiencia vivida en octubre de 2024, cuando la DANA dejó más de 220 fallecidos y cuantiosos daños materiales, sigue muy presente en la memoria colectiva. Entonces, más de 100.000 coches quedaron inservibles, multiplicando el drama de muchas familias. Ahora, con la alerta roja activada desde las 04:00 horas del lunes 29 de septiembre, los habitantes han decidido adelantarse a los acontecimientos y proteger lo que está en su mano.

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Advertencias oficiales

Protección Civil ha enviado esta tarde un aviso masivo a los teléfonos móviles de la provincia, recordando que el riesgo de inundaciones es alto y que se debe evitar cualquier desplazamiento. 

El mensaje insiste en no cruzar zonas inundables, respetar los cortes de tráfico y, en caso de peligro, refugiarse en zonas altas o en pisos superiores. Las autoridades locales y la propia AEMET han reiterado que la situación puede ser “peligrosa”, con precipitaciones acumuladas que podrían alcanzar los 180 litros en doce horas.

Precaución ciudadana

Con el recuerdo fresco de lo sucedido el pasado año, la ciudadanía responde con prudencia. Los coches aparcados en lo alto de los puentes se convierten en un símbolo de esa prevención colectiva. No se trata de improvisación, sino de una lección aprendida que esta vez puede marcar la diferencia en medio de un temporal que amenaza con volver a poner a prueba a toda la provincia.

 

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