Vicente Masip, en el nombre del hijo
+ TURIA | El pintor nacido en
Andilla en 1475 ha quedado eclipsada por la magnitud de la figura de su hijo,
Juan de Juanes
En ocasiones, a pesar del talento propio, cuando
uno engendra un genio de proporciones históricas, la magnitud del hijo eclipsa
la figura del padre. Es el caso del pintor Vicente Macip (o Masip o Maçip),
artista nacido en Andilla en 1475 y progenitor de una de las grandes figuras de
la pintura renacentista, Juan Vicente Macip, más conocido como Juan de Juanes.
Tal como explican desde el Museo del Prado, la primera
noticia documentada sobre Vicente Masip (padre) data de 1501 cuando aparece
citado como el maestro Vicente Masip, pintor de retablos, es decir, como un
profesional independiente. Su formación inicial transcurre en Valencia durante
la última década del siglo XV. En esos años trabajan en la ciudad pintores como
Paolo de San Leocadio, Rodrigo de Osona o el Maestro de Artés. Y aunque parece
probable que Masip anduviera inicialmente en el entorno de este último, fue su
admiración por Osona y San Leocadio la causa de su interés por lo nuevo.
Así se entiende que sus obras más tempranas
estuvieran imbuidas de un aire primitivo con influjo de los pintores ya
citados. En 1516 llegan a Valencia los artistas Fernando de Llanos y Fernando
Yáñez de la Almedina, pintores españoles formados en Italia en el entorno de
Leonardo. Vicente Masip, que contaba por entonces treinta años, tenía un
vocabulario artístico definido, basado en los parámetros cuatrocentistas, y una
actividad profesional amplia como lo evidencian el Retablo de Porta-Coeli(Museo
de Bellas Artes de Valencia San Pío V) y el Retablo de san Dionisio y santa
Margarita (después de 1507, Museo Diocesano de Valencia), antes atribuidos al
llamado Maestro de Cabanyes, cuya identidad es, a partir de 1993, generalmente
equiparada a la del joven Vicente Masip.
Nada se sabe de Masip en el periodo inmediato a
1507 en que se abre una laguna cronológica de seis años en los que no aparecen
noticias suyas. Hay que esperar hasta 1513 para encontrarlo avecindado en Valencia
como maestro pintor de la demarcación parroquial de Santa Cruz. Exceptuando una
pequeña mención que data de 1514 y que presenta al pintor como testigo en el
testamento de un tal Gregorio Ferrando, se abre otra laguna cronológica hasta
1522-1524, años en los que se registra su actuación en varios trabajos menores
de la catedral de Valencia. A partir de este momento se produce otro salto en
la documentación hasta 1529, cuando lo encontramos trabajando en el retablo
mayor de la catedral de Segorbe (Castellón, 1529-1532).
En este lapso de tiempo se produce en Valencia
un hecho excepcional: el traslado desde Roma, por parte del diplomático
valenciano don Jerónimo Vich y Valterra, de cuatro pinturas de Sebastiano del
Piombo que estaban llamadas a ejercer una profunda influencia sobre los
pintores de la región. El formidable salto cualitativo que se aprecia en el
retablo de Segorbe, donde se hallan retazos de inconfundible aliento clásico y
clara influencia piombesca, ha llevado a pensar en una intervención muy
destacada del dotado hijo de Vicente Masip, Juan de Juanes, y lo mismo podría
decirse de otras obras, como Inmaculada Concepción (colección Central Hispano,
Madrid), Bautismo de Cristo (catedral de Valencia) o Cristo atado a la columna
(Alba de Tormes), tradicionalmente asignadas a Vicente Masip y cuya autoría es
hoy debatida entre el padre y el hijo.
En opinión de algunos historiadores, también
deberían ser restituidas a Juan de Juanes otras obras consideradas
habitualmente como de la etapa madura de Vicente Masip, como San Sebastián
(Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V), compañero de San Bruno y san
Vicente Ferrer (Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona) y La Santa Cena
(Museo de Bellas Artes de Valencia San Pío V). Al parecer, en el año 1542 Masip
ya había cedido definitivamente a su hijo las riendas del taller familiar, para
morir hacia 1550.
SÍGUENOS EN FACEBOOK








Comentarios
Publicar un comentario