sábado, 2 de mayo de 2020

“Todo aquí llega más tarde”


+ TURIA | The New York Times dedica un especial a la “lucha solitaria” de los pequeños pueblos españoles contra el coronavirus
El estruendo ensordecedor se elevó desde las profundidades del campo, una positiva y a la vez inquietante señal de vida, en un rincón del noreste de España, donde los pueblos situados en escarpadas colinas tienen vista a los viñedos y los campos de olivos y almendros.

Al volante de su tractor, un granjero desinfectaba las estrechas calles del pueblo de Valderrobres con un dispersor que normalmente utiliza para fertilizar sus campos. La brisa hacía que salieran volando macetas y sillas, pero no importaba. Había un virus que matar.
“Todo aquí llega más tarde”, dijo el agricultor, Miguel Ángel Caldu, acerca de la falta inicial de kits de prueba y equipos de protección en la zona. La mitad de los trabajadores de salud del asilo local dieron positivo al coronavirus, al igual que casi 50 de los 60 residentes, 12 de los cuales han muerto.
Así que, cada noche, lugareños como Caldu han estado limpiando lugares como Valderrobres, un pueblo turístico de alrededor de 2400 habitantes que es conocido por su castillo gótico del siglo XIV y su puente de piedra.
En lo que respecta a las muertes, la pandemia del coronavirus ha golpeado a España con más fuerza que a los demás países europeos, excepto Italia, y ha devastado grandes ciudades como Barcelona y Madrid. Además, la difícil situación de los pueblos ha sido menos visible.
Al igual que las pequeñas comunidades de todo el mundo, los pueblos de España están descubriendo que su aislamiento es una bendición contradictoria. Quizá ofrezca cierta protección contra el contagio, pero una vez que el coronavirus ataca, puede revelar las vulnerabilidades particulares a las que se enfrentan las comunidades más pequeñas.
En España, a pesar de contar un sólido sistema de atención médica y uno de los niveles más altos de esperanza de vida en Europa, las zonas rurales han sufrido el envejecimiento de la infraestructura de atención a la salud y una falta de médicos tras décadas de urbanización e inversión pública insuficiente.
En las zonas rurales también abundan los adultos mayores. En Teruel, la provincia de un remoto rincón de Aragón donde se encuentra Valderrobres, constituyen una cuarta parte de la población. Los pueblos de la región, muchos de ellos con murallas centenarias que dominan la vista del campo, ahora tienen la apariencia de fortalezas tapiadas que tratan de mantener a salvo a sus poblaciones de edad avanzada. | LEER NOTICIA COMPLETA |

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