jueves, 26 de abril de 2018

“Queremos conseguir que los ganaderos no tiren la lana porque tiene un gran potencial económico”


+ TURIA | El proyecto Esquellana trabaja en una campaña de ‘crowfunding’ para salvar a la oveja autóctona ‘guirra’ | En los últimos 30 años se ha reducido a la mitad el número de ejemplares en el Camp de Túria
Se llama oveja guirra, habita el litoral mediterráneo y, a través del proyecto Esquellana, nombre que resulta de la combinación en valenciano de esquella, cencerro, y llana, lana, se quiere revertir el proceso de su extinción. Solo quedan unos 5.000 ejemplares.

Para conseguir financiación, tal como informa CincoDías, Esquellana puso en marcha una campaña de micromecenazgo a finales de 2017, a través de Lateuaterra.org, la primera plataforma valenciana de crowdfunding dedicada a proyectos medioambientales, ecológicos y sostenibles, que ha sido un éxito, ya que han conseguido más de 13.000 euros precisos para echar a andar con la iniciativa.
Lo que pretende Esquellana pasa, en principio, por la protección de la ganadería extensiva y de esta raza autóctona. “Es un proyecto ambicioso. Hay mucho interés, es una lana muy suave, es buena para el hilado… De hecho, la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (Ateval) se ha interesado por la iniciativa. Hemos empezado con la guirra, pero queremos conseguir que los ganaderos no tiren la lana, que es lo que ahora están haciendo en la mayoría de los casos. Hay mucho acrílico derivado del petróleo”, comenta Anna Gomar, impulsora de Esquellana.
“La sustancia grasa que impregna la lana de las guirras es más abundante que en otras razas, lo que hace que sea mucho más suave al tacto, y es también la preferida de las personas que trabajan en artesanía”, apunta Gomar.
La calidad de esta lana permite obtener mejores resultados en el proceso de convertirla en madejas naturales. La elaboración, que se ha realizado sin fibras ni tintes artificiales ni sintéticos, ha culminado con un primer procesamiento de 1.600 kilos de lana.
En los últimos 30 años se ha reducido a la mitad el número de ejemplares de esta oveja autóctona. La Vall d’Albaida, Valle de Ayora-Cofrentes, Camp de Túria y la Canal de Navarrés, en Valencia, La Marina Alta, en Alicante, y La Plana de Castellón son las comarcas en las que se distribuyen principalmente las 5.000 cabezas de ganado de la guirra que aún quedan.
Precio justo
Frente a esta situación, Esquellana pretende pagar la lana a un precio justo al ganadero para que este reciba un ingreso por un gasto obligatorio, la esquila, que no solo no le reporta ningún beneficio, sino que le plantea el problema de cómo deshacerse de la lana; no la consiguen vender porque nadie la quiere. Esto hace que un producto que antiguamente era un ingreso se haya convertido en un gasto que agrava todavía más la difícil situación económica a la que tienen que hacer frente los pocos pastores de guirras que quedan en la Comunidad Valenciana.
Cada oveja produce entre un kilo y un kilo y medio de lana y, en el mejor de los casos, el precio no supera los 40 o 60 céntimos el kilo.
Los beneficios que esta propuesta genera son múltiples, desde los efectos positivos frente al cambio climático que ejercen estas ovejas que pastan libremente, criadas de forma extensiva, sobre el suelo y el medio ambiente, hasta el mantenimiento de la actividad de los pastores locales, son unos 22 los que aún trabajan con esta especie autóctona en todo el territorio valenciano. Por el contrario, la pérdida del pastoreo y de la ganadería extensiva produce muchos efectos negativos: desaparece la riqueza específica de la biodiversidad del territorio, se incrementa el riesgo y la magnitud de incendios y disminuye el agua en las cuencas, especialmente en medios semiáridos o áridos.
Iniciativa global
En 2010 se lanzó una iniciativa mundial, The Campaign for Wool, apoyada por el príncipe de Gales, en la que se animaba a proteger la industria de la lana en diversos países y que, de momento, ha obtenido algunos frutos que se han plasmado en un aumento de la demanda y del precio que reciben los ganaderos por su producto. Ahora, el proyecto Esquellana se une a esta corriente con el mismo propósito y con la confianza de que pueda suponer la creación de puestos de trabajo en el territorio.



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