lunes, 26 de marzo de 2018

“El Vaso de los Guerreros habla del final de un mundo”


+ TURIA | El Museu de Prehistòria de València ha invitado al profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Quesada, a compartir las lecturas que suscita el friso del Vaso de los Guerreros de Llíria | Quesada ha subrayado que en el Tossal de Sant Miquel de Llíria se desarrolló una cultura muy rica y que la pieza permite entender muchas cosas del mundo mediterráneo antiguo
El Museu de Prehistòria de València, dependiente del área de Cultura de la Diputació, exhibe actualmente en sus salas la exposición temporal “El enigma del Vaso. Obra maestra del arte ibérico”, comisariada por Helena Bonet y Jaime Vives-Ferrándiz. La muestra, que se centra en el célebre Vaso de los Guerreros de Llíria, se acompaña de numerosas actividades complementarias como talleres o conferencias.

El profesor titular de Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid, Fernando Quesada Sanz, ha sido uno de los invitados por el Museu de Prehistòria para exponer en una conferencia aspectos relativos a las “Novedades y mutaciones en la guerra de los pueblos íberos en época de Aníbal”. En ella ha explicado los cambios más significativos que se producen en la guerra y en las armas durante los siglos III y II a.C. y que en parte se ven reflejados en la decoración pintada del preciado vaso.
Fernando Quesada ha expuesto que «este vaso habla del final de un mundo, es un testimonio maravilloso de la época de Aníbal, porque este vaso se modeló y se pintó durante la II Guerra Púnica, conflicto bélico que afectó a los pueblos ibéricos  hacia finales del siglo III».
Quesada ha afirmado que «El vaso de los guerreros es una de las obras maestras, no sólo del arte ibérico, sino de toda la península y podríamos considerarla una de las grandes obras del arte periférico al mundo clásico. Es un arte de una enorme complejidad iconográfica, de una gran minuciosidad»,
El profesor de la universidad madrileña ha alabado también la espléndida decoración del vaso, que llama la atención por su tamaño, y tiene muchas lecturas, como la del contexto en el que se halló, un santuario donde se congregaban personas para llevar a cabo rituales de comensalidad.
La relación de Fernando Quesada con la institución viene de lejos: «Yo vine aquí a hacer mi tesis doctoral sobre la guerra en el mundo ibérico hace más de treinta años y, desde el punto de vista académico, este museo es clave para entender la cultura ibérica, que a su vez es clave para entender la conformación de la Hispania romana».
En resumen, el profesor Quesada ha destacado durante su exposición la cultura ibérica como «resultado de una dinámica interna, con influencias cartaginesas, fenicias, griegas, y romanas. Todo es un crisol de influencias. Y en el Tossal de Sant Miquel de Llíria en particular, encontramos a través de la decoración una cultura muy rica y desarrollada, de hecho ya tenían moneda, y escrituras con textos que reflejan una civilización mucho mayor que la de una cultura bárbara».
La historia que perdurará
El vaso de los guerreros se encontró en 1934. El Museo de Prehistòria de València ha revisado esta pieza excepcional para la historia de los íberos y que es una referencia en el mundo académico. En primer lugar porque se interroga al objeto con otras preguntas y, como resultado, se advierten aspectos nuevos que, a su vez, permiten ofrecer lecturas complementarias.
«El estudio que se ha hecho con motivo de la exposición por parte de los comisarios ha revelado nuevos datos sobre la decoración de esta cerámica, por ejemplo sobre cómo se pintó, o se han detectado detalles iconográficos que se habían pasado por alto en anteriores estudios. Siempre se descubren cosas nuevas y hemos reflejado las novedades en el catálogo de la exposición, que hará que este trabajo perdure», ha manifestado Quesada.
Por último, Quesada ha destacado la importancia que tiene este trabajo para la sociedad en general porque «esta pieza es relevante para entender muchas cosas del mundo mediterráneo. Este vaso es un objeto reflejo de acontecimientos que modelaron el mundo mediterráneo durante siglos. Además, el dibujante y el alfarero que lo hicieron posiblemente estaban viendo figuras que ahora vemos en los libros de historia. Sabían quién era Aníbal, sabían quién era Asdrúbal, sabían quién era Escipión, y eso es una herencia relevante no sólo para los especialistas sino para todo el mundo».
Abierto al público hasta verano
Coincidiendo con el noventa aniversario de la creación del SIP y del Museo, el Vaso de los Guerreros se presenta tras su reciente restauración junto a otras cerámicas figuradas y armas representadas. También se exponen documentos de archivo, como fotografías, el diario de excavación y los primeros calcos y dibujos originales del friso, que han permanecido custodiados en el Museo más de ochenta años y que se muestran, por primera vez, al público. La exposición se ha prorrogado hasta el próximo verano.

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