lunes, 13 de noviembre de 2017

La provincia de Valencia, al borde de las restricciones si continúa la sequía

+ TURIA | La humedad del pasado invierno está logrando salvar la situación que, no obstante, se encuentra en niveles límite en la Confederación del Júcar
Calma tensa. La sequía es una preocupación, aunque no se vive una situación alarmante pese al otoño especialmente seco que vive la provincia de Valencia. Ayuntamientos y agricultores miran de reojo las previsiones meteorológicas con el temor de que, si no llueve dentro de poco, lo que hoy son advertencias, dentro de no mucho serán medidas restrictivas.

De momento, tal como informa el diario EL MUNDO, las precipitaciones en los meses de septiembre y otoño han sido más bien escasas y en muchas zonas han brillado por su ausencia. El inicio de noviembre tampoco ha dejado lluvias importantes. Un hecho bastante extraño dado que otoño es la época más propicia a las lluvias en la zona mediterránea valenciana. Todo ello sumado a un verano especialmente caluroso y habitualmente seco harían que el paisaje fuera desolador y que el campo demandara el agua como el comer, sin embargo, la sequía no preocupa todavía en exceso a los agricultores.
El por qué está en el invierno pasado. Como explican desde el Centro Meteorológico de Valencia dependiente de Aemet, el año hidrológico 2016-2017 (del 1 de octubre de 2016 al 30 de septiembre de 2017) «ha tenido un carácter muy húmedo en la Comunidad», un 28% más de lo normal. De hecho, como recuerdan, es «el más húmedo desde el año hidrológico 2008-2009, y tiene un marcado contraste con el pasado año hidrológico 2015- 2016 y con el 2013-2014, que fueron extremadamente secos, los más secos de la serie».
Estas lluvias se concentraron especialmente en invierno haciendo que entre finales de noviembre 2016 y febrero se dieron casi 500 litros por metro cuadradopor los 650 que se acumularon en todo el año. Sin embargo, estas precipitaciones, debido a la orografía de la Comunidad, se concentran mayoritariamente en la zona litoral no llegando a donde se sitúan los pantanos, muchos en el límite con otras comunidades en el interior de la provincia. Esto hace que el agua embalsada en la Cuenca del Júcar esté en torno al 25%, una situación alarmante, aunque no para los agricultores.
Ahí intervienen las reservas en acuíferos. Por ejemplo, desde la Comunidad de Regantes de la Font de San Vicent, en LlÍria, comunican que no tienen problemas de abastecimiento de agua, sino que, al contrario de los problemas del último año, «el caudal del agua que aflora por el manantial lo hace de manera considerable».
Por su parte, desde la Comunidad de Regantes del Pantano sí que indican que desde 2013 el agua del pantano se ha reducido en 4 hectómetros cúbicos para el campo de Llíria. «La sequía afecta pero tampoco tanto», señala Rafael Adobes, presidente de la Comunidad de Regantes de Vilamarxant quien explica que en la localidad del Campo del Turia utilizan el agua directamente del río Turia que pasa por el municipio. Sin embargo, pese a indicar que todavía no ha tenido que echar mano del pozo utilizado para tiempo de sequía, sí que señala que hace falta que llueva para que se limpien los árboles. LEER NOTICIA COMPLETA

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