domingo, 30 de julio de 2017

El éxito de las cosas simples

+ TURIA | Miles de personas vuelven a disfrutar un año más de uno de los grandes espectáculos veraniegos de la provincia: la Noche de las Velas de Titaguas
A golpe de batuca, de ritmos cincuenteros y sabores tradicionales, de charanga de Casinos, bajo un cielo que en sí mismo ya es reserva de tesoros incalculables… con todo el escenario preparado para "la noche más bonica del año", las velas volvieron a iluminar las calles y rincones de Titaguas en una nueva jornada donde la luz y la música, en fusión de elementos, sacaron de su chistera otra noche mágica.

Desde el año 2013 el municipio del Alto Turia tiene marcado en rojo este último fin de semana de julio para ofrecer un espectáculo único que año a año va creciendo, convirtiéndose en uno de los grandes referentes veraniegos de la comarca.
Una noche "que empieza de día", con numerosas actividades que a lo largo de este sábado han ofrecido diferentes alternativas de ocio a grandes y pequeños. Una noche que va tomando forma a lo largo de la tarde, mientras los vecinos van a apostándose en sus respectivos rincones para dar forma, 15.000 velas mediante, a los conjuros que darán cuenta de las horas nocturnas.
Miles de personas, en aumento cada año como el número de cirios, han vuelto a dar la razón a la propuesta, que tiene (en realidad como la mayoría de las grandes iniciativas) su éxito basado en la simpleza. Y en el trabajo conjunto. Música y velas. Música a la luz de las velas. Oscuridad y silencio.
Porque el visitante, el que repite o el que vive esta noche por vez primera, entiende, al primer golpe de encendido, que es una noche para disfrutar en silencio. Las conversaciones se van desarrollando a media voz, como si el solo soplo de la palabra pudiera apagar la vela. Acto sacrílego en noche tan hermosa.
Los músicos, una vez encendido el escenario, ponen alma de sonido a la noche, cada cual en su rincón oscuro, a su ritmo, a su aire y voz.
Sólo queda esperar que pase otro año y Titaguas vuelva a olvidarse en el ropero la luz eléctrica, para despedir el mes de julio, será 2018 (si los titagueños quieren), a la luz de las velas.

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