lunes, 27 de marzo de 2017

La Universidad de Barcelona publica una obra con una selección de los diarios de Francisco Candel

+ TURIA | El periodista y escritor, nacido en Casas Altas en 1925, es una de las grandes figuras históricas del Rincón de Ademuz
"Es uno de los dietarios más importantes de este país y de la cultura española, si no el más importante". Así de categórica se mostró en público la responsable de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona, ​​Anna Caballé, cuando presentó, hace unos días, 'El gran dolor del mundo' (Debate), libro que reúne en 900 páginas una bien surtida selección de los diarios del escritor Francisco Candel (Casas Altas, Valencia, 1925 - Barcelona, ​​2007), que abarcan el período que va de la muerte de su madre, en enero de 1944, a la del general Franco, el noviembre de 1975.

Fotografías del archivo familiar de Paco Candel
Conocido sobre todo, de entre 56 títulos publicados, por la novela 'Donde la ciudad cambia su nombre' (Janés, 1957) y por su estudio de la inmigración los otros catalanes (Edicions 62, 1964), sus diarios, hasta ahora inéditos, no sólo revelan el taller literario de un autor obsesionado con la corrección de sus textos y abrumado por la censura y para llegar a fin de mes. También sorprenden al descubrir un hombre torturado por demonios familiares y que, más allá de un humilde intelectual autodidacta con imagen de hombre bueno, se revela precozmente con ideas firmes y criterio propio, comprometido a fondo con el antifranquismo y la Cataluña de las clases populares.
A pesar de los huecos temporales en las décadas de los cuarenta y cincuenta, y que siguen inéditas las libretas personales posteriores a 1975 -Candel mantuvo un diario hasta poco antes de morir, hace 10 años-, su minucioso trabajo periodístico de "diariar" (neologismo acuñado por el mismo autor) y el nada habitual en literatura punto de vista social del escritor, siempre fiel a sus barrios y a las clases subalternas, convierten este dietario en un documento histórico excepcional. Además de una paleta donde Candel -que quiso ser pintor, como su primo Juan Genovés, antes de que escritor- esboza y recopila el material que luego utilizará en sus obras, el dietario es sobre todo un valioso mapa y una fiel crónica sin censurar de la Cataluña y la España de la época. Caballé compara la obra con los diarios de Manuel Azaña, si bien Candel es más prolífico y variado, para que, además de tomar notas en clave política, lo hace también en clave sociológica, cultural, religiosa, antropológica, costumbrista, introspectiva... He aquí una muestra de "cosas que es necesario escribirlas, relatarlas", para que, como apunta Candel en mayo de 1953, queden "como detalle para la historia". LEER ARTÍCULO COMPLETO

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