domingo, 8 de mayo de 2016

Alcublas no falta a su cita con la Cueva Santa

+ TURIA | Miles de romeros acompañan a la imagen alcublana hasta el Santuario de Altura en una jornada de hermandad y devoción
Más de 3.000 devotos de La Serranía y Camp de Túria acompañaron este sábado a la Virgen de la Cueva Santa desde la localidad de Alcublas al santuario de la Virgen en el término castellonense de Altura. Fotografías : Santuario Cueva Santa

Como en años anteriores, y siguiendo la tradición que dictaba que eran los jóvenes que habían completado el servicio militar los portadores, han sido los jóvenes de la comisión de festejos alcublana, uniformados para la ocasión los que han llevado la santa imagen desde la Iglesia Parroquial de Alcublas y han hecho la solemne entrada en el Santuario ante la atenta mirada y fervor de cientos de romeros procedentes de localidades cercanas como Andilla, La Pobleta, Benaguasil, Casinos, Llíria, Osset y Villar del Arzobispo.
12 kilómetros de hermandad, pasión y devoción con parada para cumplir otro de los protocolos prescritos, a mitad de romería, para el reparto de huevos duros a los romeros, tradición que se remonta al siglo XVII. A falta de un kilómetro, y también como momento cumbre, las Autoridades y párroco de Altura recibieron a sus homónimos alcublanos, realizando el intercambio de varas en señal de hermanamiento.
Una jornada de hermandad
Una vez en la Cueva Santa, la imagen que custodian los alcublanos (una talla del siglo XVIIII creada por José Camarón Bonanat e inspirada en la original), junto a la "original", han presidido una misa mayor a la que, por supuesto, no ha podido acceder todo el público presente.
A las 17:00 h., y tras una jornada de hermandad, la Virgen de la Cueva Santa de Alcublas ha regresado a "casa", a la parroquia de San Antonio Abad donde reposará el resto del año.
La devoción a la Virgen de la Cueva Santa, patrona de la diócesis de Segorbe-Castellón, comenzó en 1573 a raíz de la curación de un vecino de Jérica aquejado de lepra que se refugió en la cueva donde estaba la imagen de la Virgen y que sanó tras lavar su esposa sus heridas con agua de la gruta. Aquel milagro provocó una rápida extensión de la devoción a todas las poblaciones de la diócesis de Segorbe, a la que pertenecía Alcublas antes de la reforma territorial de 1957.




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